Los productos publicitarios son una buena forma de promoción, sin duda alguna. Y es cierto que los objetos clásicos continúan triunfando y teniendo mucho éxito. Pero todo se debe de adaptar a las modas y a los nuevos tiempos.

Los mismos regalos pero con diferente presentación son, con frecuencia, la clave para que el regalo promocional sea apetecible y para que se use, las dos claves más importantes. Apetecible para que pueda marcar la diferencia entre comprar un producto que lo regala u otro que no y que se use para que el mensaje llegue a cuanta más gente, mejor.

Una mesa muy fresa

Ideas tan divertidas como posavasos que parecen rodajas de fruta fresca pueden triunfar no solo entre el público más joven, sino también en general. Los posavasos hacen falta en todas las casas y servir unos refrescos o un vaso de agua a un amigo usando algo tan informal, tan divertido y tan llamativo puede resultar atractivo para cualquiera. Con un regalo promocional de este tipo se tiene prácticamente la seguridad de que se usará y que se hará con gente que lo verá y que llamará la atención.

Lo mismo sucede con salvamanteles plásticos con colores y con dibujos de calidad. Si el salvamanteles es bonito y llama a la vista, quién lo vea se quedará con el dibujo y, de paso, con el nombre del producto o de la empresa que lo ha regalado. Siempre es más efectivo regalar un mantel plástico con la imagen de unos arándanos frescos y el nombre de una confitura en un lugar discreto, que un mantelito con el bote de la mermelada como protagonista, que puede resultar más cutre y, tal vez, no se ponga cuando vienen invitados.

Al instituto con tu marca

Una forma de conquistar a los jóvenes de la familia si se quiere promocionar una marca entre ellos, es con regalos que puedan usar en el instituto. Marcapáginas, dosieres para los apuntes, carpetas o calculadoras con la propaganda de la marca discreta y un buen dibujo puede ser una excelente manera de “poner de moda” algo entre los jóvenes y convertir el regalo en el objeto de deseo antes que el producto en sí mismo.

Si el producto es bueno, no hay duda de que una vez que se pruebe se volverá a usar, por lo que lo importante es conseguir que se realice la primera compra y darlo a conocer.