Empezaremos por describir que es una cámara frigorífica: es una instalación industrial en la que se almacenan y conservan productos como alimentos perecederos (pescado, huevos, carne, fruta), ensayos clínicos etc…  Para su posterior comercialización. Podemos decir que son “cuartos fríos”.

Las cámaras frigoríficas son indispensables para muchos sectores de la industria, ya que en algunos, como en restaurantes, farmacias, laboratorios…, es fundamental mantener los productos y materiales en el mejor estado posible de conservación. Esto es posible gracias a que las cámaras mantienen una temperatura ligeramente superior al punto de congelación, lo que permite mantener el líquido de los productos alojados sin congelarse. Este proceso permite ralentizar la degradación y conservar de manera inalterable sus propiedades  durante un periodo de tiempo mayor.

Existen diferentes tipos de cámaras, con diferentes medidas y capacidades. Las hay de todos los tamaños, desde neveras más pequeñas hasta cámaras de gran capacidad para productos cárnicos, frutas etc…

El frio que proporcionan previenen los riesgos relacionados con la aparición de bacterias y patógenos, ya que muy pocos de estos agentes sobreviven a ambientes tan fríos. Sin embargo hay que tener en cuenta que los gérmenes se inmovilizan durante un tiempo, pero si permanecen más tiempo del necesario dentro de la cámara, se acostumbran al frio y empiezan a actuar de nuevo. Realizar un buen mantenimiento de las cámaras es clave para que esto último no pase.

El mantenimiento en la clave.

Para el correcto funcionamiento de una cámara frigorífica es esencial realizar tareas de mantenimiento y revisiones periódicas. De esta manera mantendremos la salubridad de la cámara y prolongaremos su vida útil, ya que el 80% de las averías vienen provocadas por la falta de cuidados.

Entre las tareas de mantenimiento que se deben realizar se encuentran las siguientes:

  • Revisión y limpieza del condensador y del evaporador.
  • Mantener los paneles frigoríficos en un correcto estado de higiene.
  • Revisar las formaciones de hielo y condensaciones.
  • Revisar el estado del aislamiento de la cámara (puerta hermética, cierres, juntas…)
  • Comprobar el correcto funcionamiento de las válvulas de sobre-presión.
  • Comprobar los elementos de seguridad como alarmas, aperturas de seguridad etc…

Hay que tener en cuenta que hay productos de limpieza que son demasiado agresivos que pueden dañar el revestimiento de los paneles, disminuyendo la salubridad y el aislamiento. Tampoco es recomendable usar agua en la limpieza ya que podría formarse hielo.

El coste de estas tareas es muy pequeño frente al coste que puede tener la reparación de una avería. Contratar una empresa para realizar el mantenimiento periódico es una buena idea, ya que garantizará el correcto funcionamiento de la instalación a medio y largo plazo. Esto supondría un ahorro importante en costes y repuestos y tiempo.