Cuando pensamos en paneles solares, la primera imagen que nos viene a la cabeza son los largos días de sol y calor de los meses de verano en los que se puede recoger gran cantidad de energía para ser aprovechada. Ahora bien, ¿qué pasa con los meses de invierno? La radiación solar se reduce durante los meses más fríos del año, siendo además conveniente tener en cuenta ciertos aspectos clave para optimizar la recogida de energía. Los repasamos.

Inclinación de los paneles solares

Durante los meses de invierno, el grado de inclinación de los módulos es mayor que durante el verano debido a la trayectoria del sol. Para adaptar los paneles fotovoltaicos a las condiciones particulares de cada zona se puede, o bien establecer una inclinación predeterminada si su utilización será mayormente durante esta época; o bien colocar un sistema móvil que posibilite adaptar los paneles a las diferentes estaciones del año. La utilización de un sistema móvil o adaptable en inclinación cada vez se usa menos debido a que con la poca diferencia de captación que se puede conseguir, resulta más económico instalar un poco más de potencia de captación en paneles que no adquirir las estructuras que nos permitan hacer estos ajustes, además de la incomodidad de tener que estar ajustando las estructuras con cada cambio de estación.

Protección ante factores climatológicos

Las condiciones meteorológicas de los meses de invierno normalmente siempre son las peores del año y por tanto es especialmente necesario proteger los equipos en esta época frente a entrada de lluvia, nieve o cualquier partícula a consecuencia del viento en el interior de los dispositivos. Los equipos instalados deberán disponer de un elevado nivel de estancamiento o haber sido colocados en una zona protegida que evite que pueda entrar nada que provoque un malfuncionamiento eléctrico. En la IP del equipo se puede comprobar el nivel de estancamiento y protección respecto a las condiciones meteorológicas y así podremos determinar si debemos instalarlo en un lugar más protegido de los agentes metereológicos.

Nieve sobre los paneles

Si vivimos en una zona en la que se pueden producir nevadas, es conveniente realizar una revisión general tras cada caída de nieve. De este modo podremos eliminar la nieve que se mantenga acumulada en los módulos solares y que reduce la eficacia de absorción de energía al bloquear total o parcialmente los paneles.

Es importante tener en cuenta las estadísticas medias de precipitaciones de nieve en la zona para que los paneles fotovoltaicos que se coloquen sobre el suelo, se hagan a la altura necesaria para evitar que la nieve acumulada cubra parte de los paneles.

Congelación de baterías

No es habitual, pero en zonas con días de frío extremo se podría llegar a congelar el líquido de las baterías e imposibilitar el funcionamiento de la instalación. Para evitar este problema, es conveniente evitar descargas intensivas de energía durante estos días, ya que es en estos casos cuando más posibilidades existe de congelación.