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¿Y si pudieras elegir tu cesta navideña?

Si eres de los afortunados a los que cada año su empresa les regala una cesta de Navidad seguramente sabrás que no siempre llueve al gusto de todos. Por mucho que se elijan cestas que tengan un poco de todo para intentar contentar a todo el mundo, al final lo que sucede es que nadie está totalmente satisfecho.

Hay quienes le dan mucha importancia a las bebidas y no le dan aprecio alguno a ciertos dulces, mientras que en otras casas sucede exactamente todo lo contrario. Al final, todos se quedan un poco decepcionados y con cosas que seguramente no van a consumir.

Si la cesta de Navidad tiene que ser un incentivo para los trabajadores, ¿no es un poco contradictorio que ellos no tengan nada que decir al respecto?

Lotes de un mismo valor

Por eso, una propuesta pionera ha sido la siguiente: se presentan diferentes lotes de un mismo valor y a partir de ahí los empleados escojen su cesta de Navidad. Con varias opciones es muy fácil acertar y todo el mundo se irá satisfecho con su lote, que contendrá principalmente lo que de verdad desea llevarse.

La satisfacción de los empleados no proviene tan solo de llevarse exactamente aquello que quieren, sino también de saberse valorados y escuchados por la empresa, que nos tiene en cuenta a la hora de estos detalles que son, en definitiva, los que marcan la diferencia.

Cuando los empleados sienten que la empresa se preocupa por ellos la implicación es mayor y el trabajo gana en calidad, por eso es importante tener toda una serie de deferencias con las personas de las que en gran medida depende el buen nombre de la empresa.

Hoy es fácil hacer algo así

El mundo digital facilita mucho el poder hacer algo así, ya que lo único que hay que hacer es enviar un correo a los empleados con las diferentes opciones para que lo remitan antes de una fecha determinada. Así, la empresa podrá realizar sus encargos sin ninguna dificultad y dándole a todo el mundo lo que quiere.

El uso del email hace que todo esto sea rápido y no signifique ni mucho tiempo ni tampoco un gasto económico para la empresa, como podría suponer el tener que enviar correo tradicional. Por eso la idea es todavía más buena y mucho más fácil de llevar a la práctica.